Tras la nueva moratoria concursal, aprobada el pasado viernes por el Consejo de Ministros, aplazando hasta final de año la obligación del empresario de solicitar el concurso, cabe preguntarse si el ejecutivo es consciente de la “pelota” de empresas “zombies” que está generando y si los empresarios son conscientes de que su obligación de presentar concurso dentro de los 2 meses siguientes a que conozca o haya debido conocer su estado de insolvencia, no es algo que se limité totalmente  mediante una medida de este tipo.

En mi opinión, falta “educación concursal”, y esa carencia de formación sobre lo que supone un concurso, unida a la famosa “patada para adelante” con la que se suelen “solucionar” las cosas en este país, dejando que el problema se lo coma otro, va a ser una terrible espada de Damocles para nuestra economía y para los empresarios que no saben que ya están incurriendo en responsabilidades por no adoptar las medidas necesarias y entre ellas las de solicitar el concurso.

Acudir al concurso de una forma tardía supone asumir graves consecuencias; el Administrador Societario, el empresario,  que no presente en tiempo y forma el concurso responderá del agravamiento de la insolvencia y de los pagos que haya hecho o dejado de hacer, de las obligaciones de pago que asuma estando ya en insolvencia.

No es lo mismo incumplir el deber legal de presentar concurso nominalmente que hacerlo de manera sustancial, es decir agravando con ese retraso la situación de la compañía y la de sus deudas con acreedores.

Usted debió pararse a reflexionar sobre cómo estaba usted y no mirar para otro lado por mucho que el Gobierno lanzara mensajes de que habría quitas, perdones y patadas para adelante…

Y esto no se dice nunca. No interesa decirlo al igual que no se intenta educar sobre el concurso.

La consecuencia puede ser que, dando apariencia de vida a nuestras empresas ya muertas, con un pasivo que no pueden asumir, dándole un aparente salvoconducto a los empresarios para que no tengan que hacer nada, en realidad estamos quebrando nuestra economía y haciéndoles responsables de lo que ocurra en sus empresas por no haber presentado concurso cuando la Ley los obligaba a ellos.

Tenemos que reaccionar rápido y coger el guante que los jueces de lo mercantil están dispuestos a ofrecer asumiendo figuras de nuestro derecho comparado como el administrador silente y el pre-pack concursal para acortar las soluciones previas al concurso y tenemos que transmitir a nuestros empresarios de que el concurso no es el último recurso sino el recurso al que acudir cuando uno está en estado de insolvencia.

 

Carlos Montesa Kaijser

Abogado/Socio

Especialista en Derecho Concursal

Abbantia.com