Se trata de un asunto de una cliente de unos grandes almacenes que demanda, por culpa extracontractual, a la entidad mercantil en reclamación de unos daños sufridos por una caída sufrida en sus instalaciones supuestamente motivados por la presencia de algún líquido en el suelo.

Desde nuestra oficina de Vigo de Abbantia Law Firm hemos articulado la defensa de la empresa a través de los testimonios de un vigilante de seguridad del centro y de una empleada, además de a través del parte de intervención del servicio de seguridad coincidiendo la prueba aportada en que el suelo estaba totalmente seco. La cliente centró su prueba en el testimonio de una amiga que fue contradictorio con lo consignado en demanda.

Sin embargo, en primera instancia la demanda fue estimada por lo que nos vimos abocados a acudir a la segunda instancia donde, con estimación del recurso, se concluye que no se ha probado la culpa del establecimiento comercial puesto que no se ha aportado prueba suficiente que demostrase la presencia de líquidos en el suelo del centro comercial teniendo en consideración también las contradicciones en que ha incurrido la testigo propuesta por la actora respecto de la demanda y los testimonios del vigilante de seguridad y la trabajadora además del parte de intervención.

El desarrollo del proceso ha puesto de manifiesto, una vez más, la importancia de la prueba en los procedimientos judiciales, en especial en los supuestos de culpa extracontractual.

Hay que destacar que se aprecia un cambio en las disposiciones de la jurisprudencia al respecto de los supuestos de caídas en establecimientos públicos. De hecho, en nuestro recurso nos hemos apoyado varias resoluciones tanto del TS como de Audiencias Provinciales entre ellas la dictada por la AP de Pontevedra, de 3 de octubre de 2018 (Recurso nº 338/2018), que añade a los criterios jurisprudenciales del TS un apunte en relación a la LGDCU, para concluir que: “Como se desprende de lo expuesto, la obligación que recae sobre el empresario es una obligación de medios, no de resultado, y no puede alcanzar un nivel tal que convierta al titular de la explotación en responsable absoluto de cuanto ocurra en el establecimiento cualquiera que fuere la causa.” (Fdto. Jco. 4º)».

José Pazos Alvariño

Abogado/Socio

Abbantia.com

Noticia en prensa: Lavozdegalicia.es