El Tribunal Supremo ha declarado improcedente el despido de una trabajadora que firmó doscientos cuarenta y dos contratos de interinidad por sustitución durante ocho años como limpiadora para cubrir vacaciones, descansos y permisos de otros empleados de la misma empresa.

El tribunal ha condenado a la empresa, que puede optar entre readmitirla, abonando los salarios de tramitación, o bien indemnizarla con más de once mil euros, entendiendo ni era válida la causa reflejada en el contrato, ni se dan las circunstancias para validar un contrato eventual.

El Supremo ha dado así la razón a la empleada contra las dos sentencias dictadas anteriormente, tanto por el Juzgado de los Social como posteriormente por el Tribunal Superior de Justicia que entendían no existía fraude de ley en la contratación.

Según reiterada jurisprudencia, el Alto Tribunal rechaza que la cobertura de las vacaciones pueda realizarse por la vía del contrato de interinidad por sustitución, ya que dicho contrato se define como aquel de duración determinada que tiene por objeto sustituir a un trabajador con derecho a reserva de puesto de trabajo, dependiendo su duración de la reincorporación del sustituido por finalizar el periodo de ejercicio de dicho derecho.
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Fuente: Noticiasjuridicas.com